Directrices de la OMS

De farmacia Karmel
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Context 26 27 28 29.jpg

Las nuevas Directrices de la OMS para 2020 sobre la actividad física y el comportamiento sedentario proporcionan recomendaciones sobre la cantidad y los tipos de actividad física para diversos grupos de edad, mujeres embarazadas y en período de posparto, y personas que viven con condiciones crónicas o discapacidades. Las directrices de la OMS para 2020 se basan en una base de pruebas mucho más amplia que las directrices de 2010 e incluyen algunos avances importantes.

En primer lugar, se informa de pruebas de beneficios adicionales para la salud, como la mejora de la salud cognitiva, la calidad de vida relacionada con la salud, la salud mental y el sueño, además de lo que se incluyó en las directrices de la OMS de 2010, es decir, el cáncer, la salud cardiorrespiratoria, metabólica, musculoesquelética y funcional. Esta evolución refleja la maduración de las investigaciones sobre la actividad física y la creciente incorporación de la definición de la OMS de la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y socialEn segundo lugar, las directrices de la OMS para 2020 ofrecen por primera vez, a nivel mundial, recomendaciones específicas para las mujeres embarazadas y en período de posparto y para las personas que viven con enfermedades crónicas o discapacidades, lo que demuestra la creciente especificidad y pertinencia de las directrices sobre actividad física para las diferentes poblaciones. En tercer lugar, esas directrices han modificado las recomendaciones sobre la forma en que debe acumularse la actividad física aeróbica: se ha eliminado el requisito anterior de una duración mínima de 10 minutos de actividad continua y "es mejor hacer algo de actividad física que no hacer nada". Por último, las directrices de la OMS para 2020 ofrecen recomendaciones generales para reducir el tiempo de permanencia sentado, lo que concuerda con el creciente interés en los efectos del comportamiento sedentario sobre la salud El lanzamiento de las directrices de la OMS para 2020 sigue a otras directrices importantes sobre actividad física, más recientemente en los EE.UU. y el Reino Unido. Estas directrices ofrecen recomendaciones similares sobre los tipos, la intensidad, el volumen y la duración de la actividad física tanto para poblaciones generales como específicas. Mientras tanto, las nuevas directrices canadienses sobre el movimiento de 24 horas para adultos, lanzadas en octubre de 2020, adoptaron un enfoque diferente al integrar recomendaciones sobre el sueño, el comportamiento sedentario y la actividad física de diversas intensidades Este enfoque del espectro de actividad de 24 horas, que tiene por objeto dar cuenta de las interconexiones entre múltiples comportamientos, también hase han aplicado en las directrices sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño de los niños menores de 5 años de la OMS y de países como Australia y Canadá. Aunque algunos expertos consideran que las pruebas existentes son insuficientes para respaldar las recomendaciones cuantitativas sobre el tiempo de permanencia sentado, otros abogan por que se elaboren directrices a pesar de la insuficiencia y la baja calidad de las pruebas1. Además, algunos investigadores proponen la inclusión de todo el día de 24 horas en las directrices integradas sobre el movimiento mientras que otros plantean preocupaciones como los problemas de comunicación y la insuficiencia de las pruebas de composición de 24 horas. A pesar de algunas diferencias, las directrices contemporáneas sobre la actividad física tienen muchos puntos en común en su contexto definido de salud pública, el énfasis en la participación y un enfoque socialmente inclusivo para llegar a toda la población. Las directrices actuales sobre la actividad física evolucionaron a partir de décadas de generación de pruebas, síntesis y actualizaciones (figura). Las primeras pautas de actividad física se centraron sobre el ejercicio aeróbico vigoroso continuo, principalmente para mejorar el rendimiento o la rehabilitación cardíaca. Con el aumento de las pruebas sobre los beneficios para la salud de la actividad física de intensidad moderada, como la caminata, las directrices evolucionaron para orientarse más a la salud pública y el enfoque pasó del ejercicio, que es planificado y estructurado, a la actividad física, que puede formar parte de la vida cotidiana. En los últimos decenios, las pruebas que incorporan medidas basadas en dispositivos y enfoques analíticos sofisticados han caracterizado aún más la cantidad de actividad física asociada con los beneficios para la salud, es decir, la relación curvilínea entre la actividad física y los resultados para la salud, el valor de cualquier duración de la actividad física y los beneficios de la actividad física de intensidad ligera como sustituto del tiempo sedentario. Estas novedades han hecho que las directrices actuales hagan hincapié en la realización de cualquier actividad física de cualquier duración.

En general, las directrices sobre actividad física han pasado del entrenamiento con ejercicio a la vida activaLas directrices son una forma importante de llevar la investigación científica a los usuarios finales, como los encargados de formular políticas, los profesionales sanitarios y no sanitarios y el público. Las actualizaciones de las pautas de actividad física existentes deberían influir en el establecimiento de prioridades, la toma de decisiones y la sensibilización y el comportamiento de la comunidad. El énfasis en la realización de cualquier cantidad de actividad física, por ejemplo, tiene por objeto habilitar a las personas inactivas para que obtengan beneficios de la actividad física, incluso cuando se considere que el rango objetivo recomendado (es decir, 75-150 minutos por semana de actividad física de intensidad vigorosa o 150-300 minutos por semana de actividad física de intensidad moderada) está fuera de alcance. Este mensaje es particularmente pertinente durante la pandemia de COVID-19, ya que los cierres y el distanciamiento físico han impuesto barreras adicionales a la actividad físicademás, en las recomendaciones específicas para las subpoblaciones se hace hincapié en la inclusión social mediante la participación de los miembros de la comunidad que quedaron fuera de las directrices anteriores, como las personas con discapacidad. Las recomendaciones para reducir el tiempo de sedentarismo podrían dar lugar a nuevas estrategias de promoción de la actividad física, como el fomento de la actividad física de baja intensidad entre los trabajadores sedentarios. Por último, el reconocimiento de los beneficios para la salud de la actividad física incidental de cualquier duración refuerza la importancia de la participación de sectores ajenos a la salud, como la planificación urbana, el transporte y la arquitectura, para facilitar la realización de actividades físicas de corta duración ráfagas de actividades, como caminar o subir escalerasLas directrices de salud pública por sí solas no conducen al progreso. Para alcanzar el objetivo mundial de la OMS de reducir la inactividad física en un 15% para 203020 , la elaboración de directrices debe estar respaldada por un compromiso político a largo plazo y emparejada con estrategias coordinadas y sostenidas de difusión y comunicación en todos los sectores21 . La OMS alienta a los gobiernos a que tengan en cuenta los contextos sociales y culturales nacionales al adoptar las directrices mundiales sobre actividad física, que ofrecen oportunidades para que los gobiernos incorporen estrategias de comunicación, difusión y aplicación en las directrices nacionales. Entre las cuestiones clave que deben considerarse figuran a quién involucrar, qué mensaje comunicary cuándo, dónde y cómo transmitir los mensajes. Además, estas directrices deberían utilizarse para abogar por la inversión de recursos a largo plazo, la formulación de políticas y el compromiso político para reducir la inactividad física. Los investigadores, los profesionales y los promotores deben trabajar con los encargados de adoptar decisiones y todos los interesados y sectores para catalizar el cambio. Se pueden difundir resúmenes e infografías de directrices adaptadas a las necesidades de cada caso por conducto de las asociaciones médicas y de salud pública para apoyar y potenciar a todos los profesionales en el asesoramiento y la educación de los pacientes. La asociación con sectores distintos del de la salud, como el transporte, la planificación, la educación y los servicios comunitarios, puede impulsar cambios en la legislación, las políticas, los entornos y las prácticas para facilitar la vida activa. La reducción de la inactividad física es un reto social gigantesco. El compromiso y la inversión sostenidos, la comunicación y la difusión eficaces y la coordinación y colaboración intersectorial son cruciales para activar las poblaciones